Juventud


mujer jovenLa ciudadanía sólo es efectiva si se puede ejercer en igualdad de condiciones. Para alcanzar este objetivo el primer paso es que no exista ningún tipo de discriminación legal o de hecho que impida ejercerlos. En segundo lugar, debe haber una igualdad en la distribución de los recursos compensando aquellas desigualdades provocadas por factores individuales (discapacidad física, psíquica...), de grupo (inmigrantes...) o por cualquier otra causa (género, hábitat, origen social, condiciones económicas, edad, conflictos familiares...).

La primera tarea por parte de los poderes públicos es identificar estos grupos, las condiciones de vida y los obstáculos que menoscaban las mismas oportunidades para todos a fin de arbitrar las medidas que deben centrarse en las necesidades y limitaciones de cada persona.

Se trata de actuar sobre estas condiciones que causan las desigualdades, sobre las circunstancias que limitan el desarrollo de los proyectos vitales. Estas condiciones adversas pueden ser heredadas o sobrevenidas, por lo que las políticas para la igualdad de oportunidades no pueden circunscribirse a un periodo determinado del ciclo vital de una persona sino que deben desarrollarse a lo largo de toda la vida (tan importante es extender la educación infantil pública para todos como mejorar las pensiones más bajas).



La discriminación invisible de las mujeres jóvenes

La condición de las mujeres -y especialmente de las jóvenes- se ha transformado radicalmente. El acceso a la formación ha sido decisiva y la participación en el mercado de trabajo ha permitido que la igualdad haya dejado de ser una reivindicación para ser asumido como algo natural e indiscutible.

Mientras que en 1974, el 31% de las jóvenes de 20 a 24 años se dedicaba en exclusividad a las tareas domésticas, en 2005 era solo el 7 %. Las universitarias superan desde hace ya unos cuantos años a los universitarios y las diferencias en las carreras técnicas se van acortando.

Pero, a la vez, sigue habiendo diferencias en los ingresos -el salario de las jóvenes de 16 a 29 años es el 85% del de los hombres de estas edades-; el paro y la precariedad laboral son notablemente mayores ocupando las categorías más bajas; la emancipación sin estar emparejadas es mucho menor que la de los hombres...

Esta discriminación ya no tiene ni una base legal ni de falta de preparación formativa, ni el matrimonio es el fin de los proyectos vitales de las mujeres jóvenes. La discriminación es más sutil: el desigual reparto de las tareas domésticas y el cuidado  de las hijas e hijos y de las personas dependientes.  Se sigue creyendo que ésta es una tarea propia de las mujeres y esta idea afecta tanto a las propias jóvenes como al conjunto de la sociedad, consecuencia directa de la socialización diferenciada. Más información aquí.

El abandono del mercado de trabajo no sólo tiene consecuencias muy negativas para la autonomía personal sino que va a afectar a todo el ciclo vital, especialmente en la vejez. Las mujeres que no han realizado un trabajo remunerado no podrán acceder a las prestaciones de la jubilación -o en su caso sólo a las no contributivas o de viudedad con una pérdida notable de recursos-. No es una casualidad que la pobreza afecte especialmente a las mujeres.



Las mujeres jóvenes en España

mujerjoven2Las mujeres jóvenes se encuentran en un compás de espera en el que tratan de capitalizar los beneficios obtenidos en la lucha feminista de las generaciones anteriores que dejaron su huella profunda en las actitudes y comportamientos sociales. Ya han tomado conciencia de una serie de principios sobre los que están construyendo su propia vida: su independencia, las relaciones con su pareja, con sus hijas e hijos, y con el entorno laboral. Han aceptado retos, han realizado rupturas familiares, han vivido compromisos afectivos, y todo ello conlleva implicaciones emocionales importantes que impregnan de dudas el camino emprendido.

Las mujeres jóvenes se encuentran, respecto a la maternidad, en el momento más crítico. Los medios anticonceptivos y la posibilidad de interrupción voluntaria del embarazo  han trasladado íntegramente el poder de decisión a sus manos.  Ahora, más que nunca, ellas tienen la última palabra.

Un aspecto fundamental, porque constituye el eje para la transición que viven y perciben las mujeres respecto a su papel en la sociedad, es la educación. Aprender, formarse y actualizar conocimientos se vive desde el doble ángulo de recuperar el tiempo perdido y de abrir la única puerta posible hacia la igualdad de oportunidades con los hombres. El impulso hacia la carrera de la formación ha hecho colocarse a un gran colectivo de mujeres en los primeros puestos de salida, en el sentido de que hoy en día el número de mujeres que acuden a la universidad es similar o superior al de los hombres. Sin embargo, no llegan a la meta en la misma proporción que ellos, si consideramos que el objetivo de formarse supone llegar a encontrar un empleo.

Pero queda una importante asignatura pendiente que corresponde al discurso teórico que debe acompañar a todo movimiento social y que sustentó durante años lo que hoy se llama «la revolución de las mujeres». La causa feminista no es una revolución acabada. El proceso está en marcha y tiene pendiente aún conseguir importantes objetivos, pero nos encontramos con un agotamiento del discurso feminista, al menos según se trasluce del estudio realizado.

Para las mujeres nacidas después del 68, el movimiento feminista y su impacto social ya son historia. Ellas han asumido sus compromisos y se han beneficiado de sus consecuencias, pero, sin embargo, no se identifican con el enunciado feminista. No conocen a sus protagonistas, ni se interesan por sus teorías. Y lo que es más paradójico, han adoptado los valores clave del feminismo en su comportamiento y actitudes, pero rechazan incluso el nombre del feminismo. Lo más habitual es oír «yo no soy feminista, pero...», y a continuación mantener una postura, defender un comportamiento o hacer una afirmación que podría incluirse totalmente dentro de los principios por los que lucharon las defensoras de la igualdad de la mujer.

Para estas mujeres jóvenes, y para la sociedad en general, el cambio se ha producido en lo más profundo de las mentalidades, y de alguna forma ha borrado en el proceso de transformación a los factores desencadenantes y a las personas que lo hicieron posible. Se asumen los principios y las consecuencias del feminismo, pero no interesan ni el movimiento ni sus artífices.

Se comprueba, a través de diversos estudios, cómo en ese momento de impasse en el que se encuentran las mujeres de la generación joven, se advierte una dosis de cansancio, una cierta falta de metas y un desencanto teñido de ironía y humor con una cierta nostalgia de algunos de los rasgos clásicos de la mujer tradicional, que sin agobios de tiempo ni de conciencia podía ser madre y ama de casa.

No creemos que la sociedad actual propugne una «vuelta atrás», preconizada por sus fuerzas más reaccionarias, como decía Faludi en su libro "Reacción. La guerra no declarada contra la mujer moderna", pero es indudable que existe un riesgo de que se diluyan los contenidos de la causa feminista y que la suma de las dificultades lleve a que, para algunas mujeres, tenga más sentido quedarse en casa que trabajar, dedicarse a estar con sus hijas e hijos antes que sentirse culpable por no hacerlo, y fregar los cacharros antes que pedir ayuda a un hombre al que, además, hay que tomarse la molestia de explicar cómo se hace. Creemos, sin embargo que se trata de tentaciones pasajeras. En términos generales, las mujeres jóvenes saben que se encaminan hacia una sociedad distinta donde se va haciendo realidad la equidad en las relaciones de género. Saben, como dice Ana Cabré, que tienen todo el futuro por delante pero lo enfocan con prudencia.



Información recomendable



El Instituto de la Juventud de Extremadura

Corresponde a la Dirección General de Juventud la coordinación e impulso de actuaciones en materia de animación y formación juvenil, la creación de servicio y dotación de equipamientos juveniles y, en general, del fomento de programas e iniciativas que favorezcan la participación e integración de las personas jóvenes y la igualdad de acceso a los bienes sociales y culturales.



El Instituto de  la Juventud de Extremadura propone los siguientes temas de interés dentro de su página web:

EDUCACIÓN/TRABAJO/CULTURA/TIEMPO LIBRE/DEPORTE/PROGRAMAAS DE JUVENTUD Y ORGANISMOS INTERNACIONALES/DERECHOS Y DEBERES/INFORMACIÓN/PARTICIPACIÓN/SALUD/SOCIEDAD/GENERALIDADES/ADMINISTRACIONES PÚBLICAS/BIBLIOGRAFÍA/Legislación propia/Directorio propio

IV Plan de Juventud

Los fines del IV Plan de Juventud, de acuerdo con los objetivos marcados para el Instituto de la Juventud de Extremadura, como soporte de las políticas de juventud, estarán dirigidos a la consecución de los siguientes fines:

1. Promover la igualdad de oportunidades entre los/as jóvenes

2. Propiciar la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural de Extremadura.

3. Impulsar la colaboración con las restantes Consejerías y con las demás Administraciones Públicas, cuyas actividades inciden sobre ese sector de la población

Más información en:

Mujeres Jóvenes, es un espacio formado por chicas jóvenes feministas.

Asociación de Mujeres Jóvenes de Asturias

Asociación de Mujeres Jóvenes de Valencia