División sexual del trabajo


trabajo en el campoLas mujeres hemos trabajado siempre, a lo largo de la historia, ha resultado fundamental para el desarrollo de los pueblos y las familias. Sin embargo, esta aportación, frecuentemente, permanece oculta  e invisible para la sociedad.  En las diferentes épocas y sociedades ha existido una división del trabajo en función del sexo, que responde a fenómenos sociales y culturales.



DIVISIÓN SEXUAL DEL TRABAJO

Esta distribución del trabajo entre hombres y mujeres se llama división sexual del trabajo y ha consistido en la diferenciación sobre las actividades para unas y otros, adjudicando diferentes espacios en función del sexo, correspondiendo fundamentalmente a las mujeres desarrollar la actividad en el ámbito doméstico considerado como reproductivo y a los hombres en el ámbito público considerando como productivo.

El ámbito reproductivo o doméstico: Abarca tareas relacionadas con la organización y atención a la familia y aquellas derivadas del cuidado del hogar (lavar, planchar, cocinar, cuidar a las criaturas, atención a personas dependientes...). Tiene que ver con actividades no mercantiles y, por tanto, permanece en un segundo plano ya que no se cambia por dinero.

El trabajo del ámbito productivo o público: Abarca las tareas relacionadas con la vida económica, política y social. Espacio ocupado y adjudicado hasta hoy mayoritariamente por y para los hombres. Tiene que ver con las actividades productivas de carácter mercantil y en las que se ejerce el poder y, por lo tanto, tienen un valor de cambio. Es visible.

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La contribución de mujeres y hombres al trabajo

Se establece así, una clara separación entre el espacio doméstico y el espacio público. De esta forma, lo productivo está masculinizado, genera riqueza, es visible socialmente, tiene reconocimiento social y proporciona autonomía personal. Por el contrario, el trabajo reproductivo está feminizado, no genera riqueza, es invisible socialmente, no tiene reconocimiento social ni proporciona autonomía personal y se considera secundario.

Con la participación creciente de las mujeres en el trabajo asalariado y en la esfera pública, pero sin cuestionar el reparto de tareas en la esfera privada y sin que la sociedad haya tomado en cuenta las nuevas demandas sociales y las exigencias que se derivan de los cambios en las formas de vida y trabajo, se refuerza la división sexual del trabajo con graves consecuencias para las mujeres, como precariedad en el empleo, doble jornada...

En la actualidad trabajo se define como: la aportación específica humana que conjuntamente con los recursos naturales, permite obtener los bienes y servicios necesarios para la satisfacción de las necesidades humanas (A. Recio, 1997).

Las tareas realizadas en el hogar no tienen consideración de trabajo a pesar de que cubren necesidades y de que quienes las llevan a cabo (fundamentalmente las mujeres), utilicen muchas horas para su realización. Si nos preguntamos «¿Cuánto vale el trabajo doméstico?»,  es una cuestión fundamental para conocer la realidad económica en su totalidad y, en su caso, resarcir con una compensación a quienes lo desarrollan, mayoritariamente las mujeres.

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Este trabajo no remunerado ha permanecido invisible, se oculta porque se conoce que hacerlo visible generaría la necesidad de avanzar hacia una solución en esa desigualdad social y económica que siempre ha sufrido una parte muy mayoritaria de la población femenina.

 

TABLA DE USO DEL TIEMPO.

MUJERES       HOMBRES

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Tiempo dedicado al trabajo doméstico, como media diaria, incluyendo: cuidado de familia, compras, limpieza...

Si a las tareas que llevan a cabo las amas de casa se le diera el mismo valor económico que al trabajo remunerado, el Producto Interior Bruto (PIB), de España aumentaría en un 123,6 %. Estos datos son  aportados por María Ángeles Durán, fruto de sus estudios sobre "La contribución del trabajo no remunerado a la economía española", propone un modelo alternativo para la Contabilidad Nacional, mediante la Encuesta Satélite del Trabajo no Remunerado, donde el trabajo no monetario se monetariza mediante simulaciones salariales y fiscales.

Se calcula que el 75% del trabajo desarrollado en el mundo no es remunerado y comprende tareas muy variadas como el trabajo doméstico, el trabajo de atención y cuidado de personas, el trabajo voluntario, etc.

La creciente incorporación de las mujeres al mercado laboral no ha sido suficiente para que se produzca una incorporación de los hombres al trabajo doméstico y de atención y cuidado a las personas dependientes, y esto está provocando un grave problema para la calidad de vida de las mujeres, que soportan una excesiva carga de trabajo, si consideramos la suma del trabajo productivo y reproductivo. La denominada doble o triple jornada.

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